La revolución que puede suponer la carne sintética

El otro día, conversando con un amigo, comencé a oír hablar de la carne sintética, y me pareció una idea alejada y que solo podía darse en las películas o en la televisión. Un error sin duda porque, el futuro ha llegado y la carne sintética puede suponer una auténtica revolución.

Pues resulta que en agosto de 2013, en el laboratorio de Mark Post, investigador de la Universidad de Maastricht (Países Bajos), se llevó a cabo la primera hamburguesa (de 140 gramos) creada a partir de carne sintética creada ‘in vitro’ (a partir del cultivo de células madre de suero fetal bovino y su crecimiento en tanques biorreactores) y que costó la friolera de 290.000 € de inversión, además de cinco años de duro trabajo puesto que durante ese tiempo tres técnicos de laboratorio solo cultivaron durante tres meses las 20.000 fibras que componían el filete. Pero lo que hace cinco años costaba lo que un ático con buenas vistas, ahora ha caído casi 30000 veces. Es decir, hoy en día podríamos comernos una hamburguesa hecha con carne sintética por 10 €, lo que puede costar en algunos lugares de España.

Ahora empecemos a pensar en la cantidad de posibilidades que genera este acontecimiento. Las empresas están intentando reducir los tiempos para que, de una forma u otra, la carne sintética pueda llegar a nuestras cocinas de una forma gradual, lo que sería completamente revolucionario: no habría muerte/sufrimiento/crueldad contra los animales (¿habría razones para ser vegetariano?) y la agricultura o ganadería (que además produce el 15% de las emisiones de gases de efecto invernadero) podrían estar condenadas a desaparecer y/o reinventarse de algún modo.

Mosa Meat, la empresa creada por el propio Post, quiere ser la primera en ser capaz de servir hamburguesa de laboratorio antes de cinco años en Europa. Según creen, en tres o cuatro años el producto estará listo a pequeña escala, es decir, como artículo de lujo.

Pero no es la única, la empresa Memphis Meats está trabajando ya en lograr carne de pollo… sin pollo. Es decir, a través de células cultivadas.
Es pronto para saber si la carne generada a nivel industrial será más o menos saludable que la original y no todos están tan de acuerdo con este progreso puesto que algunos estudios aseguran que el gasto energético sería mayor que el de la ganadería convencional.

Según Post, el siguiente paso es reducir el contenido graso… o incluso hacerlo al gusto. ¿No existen ya los chocolates con tanto por ciento de cacao? ¿Os imagináis comprando filetes según su contenido en grasa? De esta forma acabaríamos con la comida basura puesto que lograríamos que las hamburguesas no afectaran a nuestro colesterol.

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