La Guerra por el etiquetado alternativo

Se avecina una pequeña revolución en nuestros supermercados. En los próximos meses, todos los productos procesados deberán ofrecer códigos de colores en la parte frontal, con el objetivo de orientar mejor en las decisiones saludables de compra de los consumidores. Desde el blog, te damos una pequeña ayuda para entender todo mejor.

Esta semana pasada el Ministerio de Sanidad anunciaba que va a aplicar el sistema NutriScore, para los alimentos procesados. Se basa en un etiquetado frontal de alimentos (FOP) que viene desde el país vecino, Francia, utilizándose ya desde hace un año y con resultados bastante positivos que han sido avalados por las sociedades científicas, las asociaciones de consumidores y la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Siguiendo un algoritmo que puntúa del 0 al 10, los productos se sitúan en uno u otro color. Se consideran los elementos negativos (como el azúcar, las grasas saturadas…) y, por otro lado, los positivos (fruta y verdura, gramos de fibras y gramos de proteínas). El número que se obtiene al restar los segundos menos los primeros nos dará la calificación final.

Pero tranquilos, no tenemos que llevar la calculadora al súper: el sistema ideado para que el usuario lo entienda es bastante sencillo: consiste en una escala de cinco colores que van del verde (es decir, el que tiene una mejor calidad nutricional) al rojo (el que peor). A estos colores se les asocia una de estas cinco letras (A, B, C, D, E) para que sea más sencillo de leer. Por ejemplo, si un alimento tiene una calificación final de más de 19, como vemos en la imagen, tendrá asociada la letra “E” en fondo rojo.

Según los expertos, debemos evitar comparar las etiquetas de varios productos que sean de una categoría distinta. Es decir, no comparemos un yogur con un turrón porque no es la forma correcta de utilizar NutriScore. Pero aquí es dónde el sistema presenta deficiencias debido a que son muy pocas: bebidas, grasas y aceites, quesos y resto de alimentos. Por ejemplo, nos encontramos con el aceite de oliva, que queda categorizado con la D-naranja mientras que algunas bebidas carbonatadas tienen un B-verde claro.

Ante esta situación, la industria ha decidido lanzar un etiquetado alternativo o Etiquetado Nutricional Evolucionado (como ejemplo tenemos la segunda imagen del post). Éste se diferencia en que, primero valora los alimentos por porción en lugar de por 100 gramos como hace NutriScore. Segunda diferencia: separa por nutrientes y luego, si, asigna un color (verde, amarillo o rojo). Por último, aplica puntos de corte distintos para fijar los límites de consumo de los nutrientes desfavorables. Al parecer, sus resultados son menos alarmantes.

Es decir, la guerra por las etiquetas de los alimentos solo acaba de empezar.

2 comentarios sobre “La Guerra por el etiquetado alternativo

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